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El Rinconcito

domingo, octubre 26, 2008
Así están las cosas

Bueno, estos días pasados tuvimos que pasar un mal rato todo el equipo, pero nos sirvió para recordar la lección...nunca perder la perspectiva de las cosas.

Desde que alquilamos la casa, contratamos como chica de la limpieza a una vecina. Un amor de chica que desde el principio acogimos como parte de la familia. En nuestros proyectos siempre es así, nuestros conductores, chicas de la limpieza, gente de mantenimiento, etc se convierten en parte del equipo.Pasamos mucho tiempo juntos y desde luego son de gran ayuda para nosotros, ya que el ritmo de trabajo que tenemos no nos permite a veces ni estar pendientes de que haya un yogur en la nevera. Tenemos muy buena relación con todos ellos, y los mimamos mucho a todos y ellos a nosotros. Siempre hemos sabido que trabajar con nosotros en los países tan pobres a los que vamos a veces, significa una gran oportunidad para ellos porque ganan en unos meses, lo que normalmente ganan en 2 o 3 años.

Hace unas semanas nos mandaron a una asistente al equipo. Una niña encantadora que ha traído más alegría a la casa todavía. En su proceso de entrenamiento le encargué que se hiciera responsable de la contabilidad. Bajo mi supervisión, pero ella al fin y al cabo se encargaría del dinero, facturas y balances semanales. En cuanto llegó compramos una caja de seguridad y escondimos la llave en un lugar estratégico, no porque desconfiaramos de nadie de la casa o que trabaje con nosotros, pero nunca se sabe.

Estas últimas semanas, al hacer el balance semanal faltaban cantidades descomunales de dinero. No dábamos crédito, parecía que todas las facturas estaban en orden, no se nos escapaba ningún gasto y a priori todo debía cuadrar. Creímos que sería alguna tontería o algún cero que se nos escapaba y confíamos en arreglarlo. Tras 3 semanas, ya la cosa pintaba fea, los dólares iban desapareciendo por cientos y ya hubo que ponerse serio. Mi nueva compañera estaba al borde de un ataque de nervios, obviamente la pobre chiquilla pensaría que la acusaba de desastrosa, o ladrona o yo que sé. Pero vamos..sabía de sobra que ella no era, mi compi y yo tampoco, y aunque tuvimos nuestras dudas pensando que quizá alguno en sueños se levantaba y robaba dinero, al final conluímos que la única persona de todas las que tienen acceso a la casa, que es lo suficientemente pispa y observadora para haberse quedado con la copla de las cantidades de pasta que manejamos y de que guardabamos la llave en algún lado de la casa, era la chica de la limpieza.

Decidimos poner una trampa en la caja de seguridad para asegurarnos de que en nuestra ausencia alguien la abría y en cuestión de 4 horas ya desaparecía pasta. Dos días bastaron para que desapareciera dos veces pasta. Así que reunión de familia y llamamos a nuestra querida chica.

Subió super contenta, ni se imaginaba que la habíamos pillado. Pobrecita mía, imaginará que unos cientos no se notan en la contabilidad de unos blancos podridos de dinero (así nos ven aquí, blanco es igual a rico sin excepciones). Le dijimos que lo sabíamos, la tía lo negó hasta la saciedad. No entraba en razón así que le manifestamos la tremenda decepción, la queremos muchísimo y algo así no nos esperabamos de ella. Siguió negándolo, hasta que le pedimos la llave, nos despedimos de ella y le dijimos que mañana cambiábamos la cerradura de la casa.

Se quedó pensando y vimos que se moría por confesar pero le costaba la vida. Aquí en Angola, el trato a los ladrones es algo brutal. Cuando un gatuno te roba en la calle, si lo pillan a mitad de calle en plena escapada, los apalean hasta practicamente matarlos. La policia no interviene hasta que el tipo está ahogado en sangre. Es la justicia vecinal, no quieren ladrones y así les dan las lecciones. Imaginamos que el hecho de despedirla, levantaría sospechas en el barrio y correría el riesgo de ser repudiada por todo el mundo por semejante hazaña, y sabíamos que ella estaría pensando lo mismo..así que la apretamos para que se desahogara y confesara su culpa.

Le dijimos lo que habíamos decidido desde el principio, si confesaba, todo volvería a la normalidad, ella seguiría trabajando en la casa y volveríamos a ser tan felices como siempre. Le explicamos que entendíamos perfectamente lo goloso que puede ser el dinero para gente como ella que no tienen un duro, y que sabíamos el sentimiento que tenía al pensar que es injusto que nosotros blancos tengamos tanto y ellos tan poco. Hay que ponerse en su lugar..creo que el 90% de la gente en su situación habría robado, viendo que lo tenemos todo y ella no tiene ni para pagar una consulta privada para su hijo cuando le entra una malaria porque le cobran 300$y tiene que optar por rezar para que en el hospital publico le atiendan antes de que se muera el niño.

Confesó,lloró como una magdalena y pidió perdón de todas las formas posibles. Instistía en que no podía explicar por qué lo había hecho, y nosotros le insistimos en que no necesitamos ninguna explicación, porque entendemos perfectamente lo que le movió a hacerlo.

A veces nos olvidamos viviendo nuestra vida aquí, con nuestros presupuestos que aseguran no nos falte de nada durante nuestra estancia, que la gente no puede mirar nuestros trajes de chaqueta y nuestras corbatas con normalidad, que esos símbolos les recuerdan el abismo que hay entre ricos y pobres y lo injusto que es para ellos.

Ahora vuelve el buen rollo a la casa, todo está como antes, ella sigue trabajando y sabe que lo que necesite sólo tiene que pedírnoslo. Una cosa que no hará..es algo que he observado en distintos países pobres en los que he estado, muchos de los pobres,o modestos, van araposos, y padecen lo indecible, pero su orgullo es tan enorme, que jamás se "rebajarían" a pedir caridad.

Así están las cosas. Cada uno aporta su granito de arena en el mundo como puede, pero está claro que en este matrix en el que vivimos, a la mayoría no le conviene nada que las cosas cambien y deje de haber diferencias de una puta vez.
gemuchi @ 21:19  
5 Disen por ahí­..
  • At 6:49 PM, Blogger Oscar said…

    Se puede ser pobre y honrado... que aqui tambien estoy harto de ver al que tiene un coche mejor que yo, al que gasta muchisimo mas que yo o al que tiene una casa mejor que yo.. y ya se que me direis que a mi no mem falta como a ellos... pero si esa chica trabajaba entonces ganaba para sus gastos (como dices, mucho mas de lo normal alli)... asi que yo veo que la abaricia le rompió el saco. No robo por hambre.

    Quizás sea duro, pero yo sería de los que no pediria caridad... como mucho algun favor ;)

    Por cierto, se te echa de menos a ti y a nuestras comversaciones marujas sobre lo cerdos que son los hombres :P. A ver si me pones al dia !!

     
  • At 12:43 AM, Blogger JaviWoll said…

    ¿A la mayoría no les conviene que las cosas cambien?. Será a la minoría que manda, porque en este mundo la mayoría son los que pasan hambre.

     
  • At 1:39 PM, Anonymous Anónimo said…

    Menuda pedante. Bajo mi supervisión...

     
  • At 4:09 PM, Anonymous Anónimo said…

    Gemma,

    Me parece un gesto muy loable, pero a mi parecer poco inteligente.

    Los pobres también saben distinguir entre lo que está bien y mal, y la gente honrada, además de conocer la distinción, no coge lo que no es suyo y si tiene que pedir lo hace antes que robar. Esa chica se ha creído más lista que vosotros y ya se imaginaba un sueldo Nescafé para toda la vida. No ha cogido una cantidad puntual para cualquier problema X, era una rutina. El que se cree listo, lo creerá toda la vida, y si no es dinero lo que coja será otra cosa. Tener al enemigo en casa no me parece una idea muy brillante.

    Antes os tenía por el Banco de España, y ahora por una ONG... no creo que pueda salir nada bueno de esa relación en la que tienes a un ladrón cerca de tus cosas.

    Un besazo

    Carlito

     
  • At 12:58 PM, Anonymous Anónimo said…

    Lo cierto es que la autora alterna una incomprensible mezcla de vanidad y bondad a todas luces incompatibles. Es capaz de jactarse de estar en hoteles lujosos, de no poder parar de comprar o de amenazar con llamadas a prohombres del país. Pero su experiencia africana parece que le despierta instintos humanísticos que parecían ocultos.

     
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